PaperLoop nº22: «La economía circular y el packaging: elementos clave para el Food Retail»

Estos últimos años han acentuado una posición de desventaja en cuanto a packaging se refiere para muchos de los actores de la distribución alimentaria. La situación podría describirse como de cierto “pinzamiento”. Por un lado, encontramos la presión creciente de la demanda de los consumidores por embalajes y materiales que sean más respetuosos con el medio ambiente (o, como mínimo, por aquello que creen que es más sostenible); y por otro lado, tenemos una industria proveedora cautiva de una serie de amortizaciones tecnológicas que pueden llegar a producir cierta resistencia al cambio, lo que conlleva una menor velocidad a la hora de realizar nuevas propuestas y alternativas para abordar un elemento tan importante para el Gran Consumo como es el packaging.

Por tanto, este escenario nos muestra a un Food Retail que está en medio de estas dos posiciones y que debe responder (y avanzarse) a las demandas de un consumidor cada vez más exigente, informado y que tiene poder de decisión entre las propuestas que los proveedores le ofrecen. Además, todo esto buscando la cuadratura del círculo que significa hacerlo de forma sostenible, económicamente hablando, y (más difícil todavía) construyendo diferenciación respecto a la competencia.

Esta situación es insostenible en el tiempo y requiere cambiar el paso en alguno o varios de los aspectos de las políticas de packaging de los actores de la distribución alimentaria. Sin minimizar para nada la dificultad, y sabiendo que existen distribuidores en diferentes puntos de partida, una de las acciones a tomar para salir de esta situación desfavorable es la de incorporar proactivamente políticas de packaging.

Esta proactividad busca que sea el Food Retail el que empiece a especificar a sus proveedores cómo debe ser el packaging (igual que hace actualmente con temas ligados a la calidad del producto o su precio) y no solo decidir entre aquello que le ofrecen los proveedores habituales.

Nuevamente, sabiendo que no siempre es sencillo, esta proactividad y especificación debe perseguir que el packaging (desde la estrategia más pura) sea capaz de reflejar la filosofía y propuesta de valor del retailer. Y, atención, no hablamos solamente de alinear códigos de colores o logotipos; nos referimos a crear una identidad propia que incluye materiales, usabilidades, dosis, etc.

Es desde la estrategia donde podremos definir y usar al packaging como el elemento importante que es en la propuesta de valor de cualquier food retailer, transformándolo en la punta de lanza de una política clara de diferenciación.

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