Seis motivos para redefinir el Retail

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Artículo de opinión de Natalia Lovecchio, directora del área de retail de Loop New Business Models, publicado en Revista InfoRetail el 19 de septiembre de 2020.

“Esta pandemia nos ha traído nuevos impactos en aquello que representa nuestra vida y su entorno, acelerando aquellas tendencias que ya habían sido identificadas, generando nuevas dinámicas y creando nuevos hábitos sociales y de consumo”, afirma la directora del área de Retail de Loop New Business Models, Natalia Lovecchio, en exclusiva a infoRETAIL.

En este contexto, desde la consultora especializada en la creación de nuevos modelos de negocio se definen seis afectaciones que permiten construir una primera guía de pensamiento para valorar esos impactos en el sector retail, definiendo oportunidades y amenazas con implicaciones relevantes en los propios modelos de negocio. Estos son los seis motivos para una redefinición del retail:

1. Un nuevo concepto de autosuficiencia. “Hemos entrado en una gran reconsideración personal y colectiva sobre la autosuficiencia, obligando a revisar el concepto de globalidad y dando lugar a nuevas oportunidades de negocio. Una de las grandes implicaciones es la búsqueda de seguridad en todas las operaciones, con una clara filosofía de verticalización del negocio y pleno control de toda la cadena de valor”, explica Lovecchio.

«Una de las grandes implicaciones es la búsqueda de seguridad en todas las operaciones, con una clara filosofía de verticalización del negocio y pleno control de toda la cadena de valor»

En sectores como el retail esto puede generar grandes oportunidades, como la elevación del papel de la marca propia. Aquellos actores que trabajen en ella podrán explotar su valor como marca refugio al permitir una trazabilidad de todo el proceso, desde la fabricación del producto hasta la atención posventa, convirtiéndose en una categoría reconocible y de valor.

2. La reconstrucción de lo colectivo: el regreso al corporativismo. “Hemos pasado del ‘yo’ al ‘colectivo’, y en un sector como el retail, especialmente en la distribución alimentaria, se recuperarán valores asociados al concepto industrial en el sentido de seguridad, de garantía de proceso y de producto”, prosigue la directiva.

Asimismo, lo corporativo implica también un nuevo sentido de la fidelización. Esta situación puede suponer el auge de retailers que posean una auténtica filosofía propia, principalmente aquellos que transmitan protección y compromiso hacia los clientes y el colectivo; pero tienen el reto de trasladar ese valor a su propio producto y experiencia de compra.

3. Actores logísticos: los verdaderos dueños de la operación. “Durante el confinamiento hemos podido ver una clara polarización entre las compras funcionales y las experienciales. Aquellas compras que verdaderamente necesitamos van a ser delegadas a retailers que demuestran solidez y solvencia a la hora de responder a nuestras necesidades, confiando en su capacidad como actor logístico; mientras que las compras de ocio o disfrute exigirán nuevas experiencias de compra, no solo en el canal físico sino también en el digital”, vaticina Natalia Lovecchio.

«Aquellas compras que verdaderamente necesitamos van a ser delegadas a ‘retailers’ que demuestran solidez y solvencia, confiando en su capacidad como actor logístico»

Así las cosas, para que el retailer no sea reconocido solo por su valor como actor logístico y por precio deberá aportar otro tipo de valores en la última milla, integrando servicios en la entrega al cliente y llevando a cabo alianzas estratégicas. Por ello, es importante desarrollar una filosofía propia, única y diferencial.

4. La sostenibilida inclusiva: el camino hacia la seguridad integral. “La combinación de sostenibilidad y seguridad posiblemente pase a estar por encima de temas como la exclusividad, lo experiencial, artesanal… El retailer tendrá la necesidad de conocer el origen de los productos que vende y, ahora más que nunca, deberá revisar todo el proceso”, se recomienda desde Loop.

El cliente valorará aquellas empresas o marcas que realmente demuestren que su oferta considera la seguridad del individuo, del entorno cercano y del medio ambiente; y tendrá en cuenta factores como el packaging, también en términos de seguridad y trazabilidad. El valor periférico pasará a ser una exigencia al mismo nivel que las prestaciones del producto.

5. Reconsiderar la privacidad. El laboratorio social que ha supuesto la crisis sanitaria ha dejado en evidencia la obsolescencia del concepto de privacidad de datos. “Su flexibilización podría suponer una ventaja altamente competitiva para el retailer, ya que el cliente empieza a tener conciencia del valor de sus datos y estará dispuesto a dar información a las marcas para recibir a cambio empatía y prestaciones de alta personalización, pero esta evolución llevará asociada a su vez una mayor exigencia por parte del cliente”, precisa Lovecchio.

“Mucho más importante que la omnicanalidad, cómo llegamos al cliente, es la omnipresencia, relativa a cómo estamos siempre presentes en su vida, ya que es ahí donde se genera el valor”.

6. La omnidistancia: la reconsideración de las distancias. “Mucho más importante que la omnicanalidad, cómo llegamos al cliente, es la omnipresencia, relativa a cómo estamos siempre presentes en la vida del cliente, ya que es ahí donde se genera el valor”, subraya la directiva, quien ahonda explicando que “quien controle el evento de consumo será capaz de controlar la transacción, el producto, la marca y los servicios inherentes, consiguiendo el customer journey completo”.

Finalmente, Natalia Lovecchio concluye afirmando que “la situación que vivimos arrastra un cambio de paradigma considerable y que no podemos salir de esta crisis sin revisar nuestro propio modelo de negocio, porque estaremos perdiendo las oportunidades que deja el nuevo escenario. Solo si hacemos el ejercicio de revisar los propios anclajes de seguridad de nuestro negocio podremos reinterpretar nuestra aproximación al mercado desde el valor, y no desde la mera eficiencia”.